Espiritualidad Carmelitana y el acompañamiento a los jóvenes
Hna. Sandra Henríquez Artículo publicado en Revista SERVICIO n.º 279 (2007).
La espiritualidad carmelitana, rica en ciencia y experiencia, está compuesta por la ciencia del Misterio Pascual: Cruz - Resurrección y la experiencia de quienes han hecho el camino de encuentro con el Dios de la acogida y la libertad. Cada uno de los que bebemos de esta riqueza sabemos, como lo supieron los santos carmelitas, lo que es iniciar el peregrinaje del Espíritu con la consigna de que La verdad les hará libres.
La espiritualidad carmelitana es Cristológica. Jesús está al centro de toda la doctrina, Él es la Palabra encarnada, esposo amable y exigente, amigo que gana la amistad con la conquista del corazón. Por Él y con Él se inicia la travesía de la búsqueda que culmina con la entronización en el corazón de la Trinidad a través de la fe, la esperanza y el amor y de su concreción histórica, gestos de amor hacia nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más pobres.
La espiritualidad carmelitana es fundamentalmente humanismo e interioridad , todos y cada uno de los santos que nos han precedido nos muestran, quién es el hombre y quién es Dios, y por supuesto, nos marcan el itinerario del autoconocimiento, del diálogo y la andadura, porque sabemos que cada uno de ellos hizo camino de encuentro.
La espiritualidad carmelitana es también lectura creyente de la realidad . Hoy tenemos en nuestro mundo muchos acontecimientos que nos impactan y que forman nuestra cotidianidad, el impacto ambiental, social, cultural, económico, y cada uno de ellos se convierte en pequeñas parcelas que nos ocupan y preocupan, pero pocas veces hacemos lectura de unidad de los acontecimientos para ver el paso de Dios. La espiritualidad carmelitana nos impulsa a entrar en la realidad para caminar atentos a sus desafíos, para decir siempre una palabra y comprometernos con ella.
La espiritualidad carmelitana es siempre s alida y determinación. Salir de nosotros mismos es el ejercicio fundamental para iniciar la búsqueda, siempre en soledad, y determinándose con el ejercicio de la voluntad a emprender el camino, que lejos de agobiarnos, nos entusiasma porque nos pone en comunicación con un Dios que se deja encontrar y al que nada de lo nuestro le es ajeno.
La pedagogía del acompañamiento en la espiritualidad carmelitana está marcada por el diálogo amigable, el primer acompañante es Jesús. Él es el que inicia el diálogo, el que entabla la conversación, es el amigo que sale al encuentro y que con la fuerza de su Espíritu nos coloca en disposición de salir para entrar . Salir de sí mismo, despojarse para revestirse de Dios.
Teresa de Ávila es mistagoga, maestra en el arte del acompañamiento, su experiencia es su aval, por eso quiere a yudar en lo que yo pudiere para que las almas de mis hermanas vayan muy adelante en el servicio del Señor ( Pról. C Nº3 ). Su camino es original y nuevo,
La Hna. Sandra Henríquez es Carmelita Misionera.
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