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está plasmado en sus escritos donde se revela peregrina del Espíritu, ligera de equipaje, acompañada de los demás y comprometida con su historia.

Por eso para la propuesta de acompañamiento me he querido tomar de la mano de Teresa y comenzar su andadura, esperando que sea hoy, como lo ha sido por siglos, un referente de seguimiento.

Itinerario teresiano para un camino de libertad

Es un viaje desde nuestro interior al encuentro con el Dios de la historia. Un vuelo hacia la libertad que nos dispone a las opciones fundamentales de la vida.

El desafío es llegar al centro del castillo, a la interioridad y salir, por las obras, al amor del prójimo. A través de pequeños encuentros.

- Llamados a entrar en el conocimiento propio

Es necesario considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal… Y en el centro y mitad de todas ellas tiene la principal.

 Teresa conoce la realidad del ser humano; ella cree en el ser humano con sus posibilidades y limitaciones, ella sueña al hombre y la mujer en el proyecto de Dios y es misericordiosa cuando se ha perdido el sendero, la brújula. Tal vez, porque también ella perdió en algún momento el norte : Y tomé todo el daño de una parienta que trataba mucho en casa. Era de tan livianos tratos…y de natural y alma virtuosa no me dejó casi ninguna ( V. 3-4).

Ella parte de la convicción de que el ser humano es un ser habitado, tiende a una relación con alguien que lo llama desde dentro, desde lo más profundo de su ser. Es necesario considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas. Y en el centro y mitad de todas ellas tiene la principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma (1M1, 1-3).

Esta realidad del ser humano, de ser criatura llena de hermosura, hecha a imagen y semejanza de Dios, como un castillo o templo, es lo que llamamos INTERIORIDAD: fuerza que procede de lo más hondo de nosotros mismos y que nos ayuda a nuestro autodescubrimiento. Es a este mundo donde hay que entrar, dice Teresa, para darnos cuenta de la verdadera riqueza y grandeza que encierra: Mas habéis de entender que va mucho de estar a estar; que hay muchas almas que se están en la ronda del castillo, que es a donde están los que le guardan y que no se les da nada de entrar dentro ni saben que hay en aquel tan precioso lugar ni quién está dentro ni aún que piezas tiene (1M 1,5).

Primer encuentro: Conocernos para conocer a Dios

N o es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos, ni sepamos quién somos.

El fundamento del camino de acompañamiento es, en primer lugar, conocer nuestra realidad personal para salir de sí a la búsqueda de Dios, porque si no sabemos quiénes somos no sabemos qué buscamos y ciertamente nos podemos perder. Esta necesidad humana de saber quiénes somos, es una realidad existencial que hace posible crecer y madurar nuestra historia. Es hacernos como Teresa de Jesús, las preguntas existenciales: ¿Quién soy? ¿Dónde centro la búsqueda de mí mismo? ¿A qué aspectos le doy más importancia? Ella nos propone como fundamento de búsqueda y conocimiento de Dios, el autoconocimiento, pero la experiencia de Teresa no se basa solamente en el conocimiento de sí, sino en descubrir a Dios que da vida, dignidad y hermosura a la persona, porque: Jamás nos acabamos de conocer, si no procuramos conocer a Dios ( 1M 2, 9). Ahí está la profundidad del misterio del hombre, saberse creado por Dios y vivir en Dios por participación, o sea descubrir la vida que lleva dentro, una vida ofrecida gratuitamente por Dios, quien le da la dignidad de su SER. Esta es la verdadera búsqueda: encontrar en el centro de nuestro ser la vida misma que es Dios porque: N o es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos, ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es y no se conociese ni supiese quién fue su padre ni su madre ni de qué tierra? Pues si esto sería gran bestialidad...Más, qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura… (1M 1,2).

Segundo encuentro: Andar en verdad

La humildad es el ungüento de nuestras heridas

 Para Teresa de Jesús el conocimiento propio genera humildad porque permite conocer la grandeza y misericordia de Dios frente a una realidad y respuesta humana siempre limitada y pobre: La humildad es el ungüento de nuestras heridas; porque, si la hay de veras, aunque tarde algún tiempo, vendrá el cirujano, que es Dios, a sanarnos (3M 2,6). Se nos va la vida en aparentar, en usar máscaras, en desfigurar nuestro ser por medio de vanidades, orgullos y suficiencias. Por ello, el conocimiento propio tiene que ver con la humildad, que para Teresa es andar en verdad : aceptar y asumir nuestra propia situación delante de Dios y de los hombres. La verdad tiene que ver con lo que vivimos, actuamos y somos ante los demás: Esta es la verdadera humildad, conocer cada uno lo que puede, y lo que yo puedo (R. 28).

 - Llamados a entrar en la oración

 Primer encuentro: La oración, trato de amistad

Porque para ser verdadero el amor y que dure la amistad hanse de encontrar las condiciones

Es otro indicador importante dentro del proceso de acompañamiento, para esto sirve el conocimiento personal y la humildad, porque en este espacio se interrelacionan la verdad del hombre y la verdad de Dios. La Experiencia de Teresa es la oración como encuentro de amistad: fundada en el amor, en el trato frecuente, en la soledad, en el respeto de la libertad personal, que no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama ( V. 8,5).

La oración es un proceso que implica la vida del orante en totalidad, entrar en relación, en comunicación, en trato, y esto a la vez supone ir dejando su condición para hacerse a la de Dios. No se trata de un momento puntual, ligero, de paso, se trata de una relación que compromete la vida y la va implicando en todas sus dimensiones llenándola de sentido, de amor real y explícito en las acciones cotidianas.

 Segundo encuentro: Mirarlo, dejarse mirar para mirar la realidad

 

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Chile 2011